La senadora del Centro Democrático comparó a una estudiante vinculada al petrismo con Sebastián Guanumen luego de que un video de campaña desatara una nueva controversia en la recta final de la segunda vuelta presidencial.
A pocos días de la segunda vuelta presidencial, una intervención realizada durante una reunión de militantes del Pacto Histórico en Bucaramanga se convirtió en el centro de una nueva controversia política.
La protagonista del episodio fue Emily Sofía Téllez, estudiante de Trabajo Social de la Universidad Industrial de Santander (UIS), quien participaba en un encuentro de simpatizantes de la candidatura de Iván Cepeda. Durante su intervención, la joven hizo un llamado a fortalecer el trabajo electoral para aumentar la votación obtenida por el candidato en la primera vuelta.
Sin embargo, una frase pronunciada durante ese discurso terminó eclipsando el resto de su mensaje. Al referirse a la necesidad de convencer nuevos electores, Téllez afirmó que también era necesario “meter terror”, expresión que rápidamente comenzó a circular en redes sociales y fue utilizada por dirigentes de oposición para cuestionar la estrategia política del Pacto Histórico.
Lo que inicialmente parecía una intervención más dentro de una reunión partidista terminó convirtiéndose en un nuevo capítulo de la intensa disputa política que caracteriza la actual campaña presidencial.
Cabal encuentra un nuevo frente de ataque
La difusión del video fue impulsada por dirigentes de oposición, entre ellos el senador electo del Centro Democrático Andrés Forero. No pasó mucho tiempo antes de que una de las figuras más visibles de ese sector, la senadora María Fernanda Cabal, reaccionara públicamente.
A través de sus redes sociales, Cabal calificó a la estudiante como “la nueva Guanumen del Pacto Histórico”, estableciendo un paralelo con Sebastián Guanumen, uno de los estrategas digitales más conocidos de la campaña presidencial de Gustavo Petro en 2022.
La senadora también aprovechó la coyuntura para recordar otras controversias que marcaron la pasada campaña presidencial, especialmente aquellas relacionadas con la estrategia comunicativa del petrismo y los debates sobre la ética electoral.
La reacción no solo buscó cuestionar las declaraciones de la joven militante, sino vincular el episodio a una narrativa más amplia construida por la oposición sobre las formas de hacer política dentro del movimiento progresista.
Los ecos de Guanumen y los Petrovideos
La referencia realizada por Cabal no fue casual. Para muchos observadores políticos, el episodio remite inevitablemente a los llamados “Petrovideos”, una serie de grabaciones filtradas durante la campaña presidencial de 2022.
En esos videos aparecían miembros del equipo político de Gustavo Petro discutiendo estrategias electorales, análisis de adversarios y tácticas de comunicación. Entre las grabaciones más recordadas se encuentra una intervención de Sebastián Guanumen en la que afirmaba que “la línea ética se va a correr un poco”, una frase que generó una fuerte controversia nacional.
Desde entonces, Guanumen se convirtió en una figura simbólica para los sectores opositores que cuestionan las estrategias de comunicación del petrismo. Por esa razón, cualquier episodio que pueda interpretarse como una apelación al miedo o a la confrontación suele ser comparado inmediatamente con aquellos acontecimientos.
Aunque los contextos son distintos y no existe evidencia de que el discurso de la estudiante hiciera parte de una estrategia oficial de campaña, la comparación ha resultado políticamente útil para los sectores que buscan debilitar la imagen del Pacto Histórico en la recta final de la contienda.
La batalla por cada voto entra en su fase decisiva
La controversia surge en un momento particularmente delicado para ambas campañas.
Tras la primera vuelta presidencial, Iván Cepeda obtuvo cerca del 41 % de los votos, quedando por detrás de Abelardo de la Espriella. Aunque la diferencia no es insuperable, obliga al oficialismo a ampliar significativamente su base electoral si quiere llegar a la Casa de Nariño.
Esa necesidad ha llevado a los distintos sectores políticos a desplegar estrategias de movilización intensivas en todo el país, especialmente entre votantes indecisos, jóvenes y abstencionistas.
En un escenario tan competitivo, cualquier declaración polémica puede convertirse en un factor de desgaste político. Las campañas ya no solo disputan votos en las plazas públicas o en los debates televisados; también libran una batalla permanente en redes sociales, donde un video de pocos segundos puede dominar la conversación nacional durante varios días.
¿Campaña del miedo o error de militancia?
Más allá de las disputas partidistas, el episodio reabre una discusión recurrente en la política colombiana: el papel que juega el miedo en las campañas electorales.
A lo largo de las últimas décadas, distintos sectores políticos han sido acusados de recurrir a mensajes alarmistas para movilizar votantes. En algunos casos, se advierte sobre los riesgos de un supuesto avance del autoritarismo; en otros, sobre amenazas económicas, institucionales o de seguridad asociadas a determinados proyectos políticos.
La diferencia suele radicar en quién emite el mensaje, el contexto en que se produce y la capacidad de los adversarios para convertirlo en un símbolo de una estrategia más amplia.
Por ahora, el video de una militante universitaria ha terminado convirtiéndose en un nuevo elemento de confrontación entre oficialismo y oposición. Sin embargo, el debate de fondo trasciende a la protagonista del episodio y vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que acompaña cada elección colombiana: ¿hasta dónde pueden llegar las campañas para persuadir a los ciudadanos sin cruzar los límites de la ética política?
Con la segunda vuelta cada vez más cerca, la polémica demuestra que, en tiempos de alta polarización, una sola frase puede adquirir un peso político mucho mayor que el que tuvo en el momento en que fue pronunciada.




