El acuerdo ‘Alianza por la Vida’ une al Pacto Histórico y al partido En Marcha en torno a cinco compromisos programáticos, aunque mantiene tensiones sobre una eventual asamblea constituyente.
El candidato presidencial Iván Cepeda y el exministro del Interior Juan Fernando Cristo oficializaron este 19 de marzo de 2026 una alianza política de cara a las elecciones presidenciales. El acuerdo, denominado ‘Alianza por la Vida’, formaliza el respaldo del partido En Marcha a la candidatura de Cepeda y define una hoja de ruta programática común.
La alianza se produce en un escenario político marcado por la continuidad del proyecto del Pacto Histórico tras el gobierno de Gustavo Petro. De cara a 2026, los sectores progresistas buscan consolidar una coalición amplia que trascienda divisiones internas y convoque a sectores liberales y de centro.
Cristo, una figura con trayectoria en gobiernos anteriores y con vínculos con el liberalismo, representa un puente hacia sectores moderados. Cepeda, por su parte, ha construido su perfil político alrededor de la defensa de los derechos humanos y las víctimas del conflicto armado.
Los cinco acuerdos
El documento firmado establece cinco ejes principales:
- Acuerdo nacional para impulsar reformas estructurales
- Reconocimiento de las víctimas del conflicto armado
- Continuidad y profundización de las reformas sociales
- Reforma política
- Implementación del Acuerdo de Paz de 2016
Ambos dirigentes coincidieron en la necesidad de consolidar un proyecto que profundice los cambios sociales iniciados en el actual gobierno, con énfasis en کاهش de desigualdades, fortalecimiento institucional y construcción de paz.
Cepeda planteó que el objetivo es avanzar hacia un “segundo gobierno de transformación”, basado en democracia, descentralización y garantías de derechos. También hizo un llamado a sectores sociales —jóvenes, mujeres, comunidades étnicas y movimientos sociales— a sumarse a la candidatura.
La tensión: la asamblea constituyente
Uno de los puntos de mayor debate dentro de la alianza es la propuesta de convocar una asamblea constituyente, impulsada por el presidente Petro.
Cristo fue enfático en marcar distancia: considera que una constituyente “es inconveniente e inoportuna”, al advertir que podría profundizar la polarización y distraer al próximo gobierno de temas urgentes como la seguridad, la salud y la estabilidad fiscal.
En contraste, Cepeda defendió la Constitución de 1991, pero dejó abierta la posibilidad de reformas concertadas. Su postura sugiere una vía intermedia: cambios institucionales sin necesariamente recurrir a una asamblea constituyente en el corto plazo.
Impacto social y político
La alianza tiene varias implicaciones clave:
- Ampliación de la base política progresista, al incorporar sectores más cercanos al centro liberal.
- Reafirmación de la agenda de paz, en un contexto de persistencia de violencia en regiones.
- Continuidad de reformas sociales, especialmente en áreas como salud, trabajo y desigualdad.
- Debate institucional abierto, particularmente sobre los mecanismos de cambio constitucional.
Para la ciudadanía, el acuerdo pone en el centro temas como la implementación del acuerdo de paz, la reparación de víctimas y la reducción de brechas sociales, aunque también refleja tensiones sobre cómo avanzar en reformas estructurales.
Unidad en medio de tensiones
La ‘Alianza por la Vida’ marca un paso importante en la configuración del mapa político hacia 2026. Aunque evidencia coincidencias programáticas en torno a la paz, la justicia social y las reformas, también deja ver diferencias estratégicas sobre el camino institucional del país.
El reto para Cepeda y Cristo será sostener la unidad en medio de esas tensiones y traducir este acuerdo en una propuesta electoral capaz de convocar a una mayoría diversa en un país que sigue profundamente fragmentado.





