El recién fallecido compositor, músico, intérprete y productor musical, nacido en Nueva York, jamás olvidó sus raíces boricuas.
Aunque ya se ha dicho casi todo sobre la monumental obra que construyó ese coloso de la música del Caribe, como lo fue —y sigue siendo desde la posteridad— Willie Colón (William Anthony Colón Román), recién fallecido el pasado sábado 21 de febrero, hay dos elementos propios de su creación que no hemos alcanzado a leer en las múltiples reseñas de los medios internacionales y que ahora queremos traer a recordación.
Uno de estos aportes, de alguna manera revolucionario en su momento —y pocas o casi nunca repetido, imitado o igualado— fue el de asociar y juntar la vibrante rítmica afrocaribeña conocida como salsa con la bossa nova, uno de los géneros musicales más representativos de Brasil, el gran gigante suramericano.
Para hacer posible este vínculo, a Willie le sirvió mucho que la bossa nova, a su vez, surge de otra fusión: la que se da entre la samba (rítmica eminentemente brasileña) y el jazz, género musical estadounidense con profundas raíces afroamericanas.
Además, el jazz es uno de los pilares que sirvió para sostener y catapultar a la salsa, de la que, como se sabe, Willie Colón fue uno de los mayores aportantes a su promoción y desarrollo.
Es que Willie se paseó por casi todas las pasarelas del espectro salsero con esplendor propio; productor, arreglista, compositor, trombonista y, en últimas, cantante.
El ensayo del “Malote”, como era conocido el músico, lo emprendió con “Oh, qué será”, tema de autoría de Chico Buarque (Francisco Buarque de Holanda), cantante, guitarrista, compositor, poeta, dramaturgo y novelista brasileño.
La canción está contenida en el álbum Fantasmas, en el que Willie se atrevió a cantar —en otra muestra magnífica de su versatilidad— al mezclar la elegancia del tema brasileño con el sonido de la salsa neoyorquina que venía manejando.
“Oh, qué será” es una canción originalmente escrita por Buarque para acompañar la trama de la película “Doña Flor y sus dos maridos”, cinta inspirada en la novela homónima del laureado escritor brasileño Jorge Amado.
El filme se constituyó en un clásico del cine brasileño y sirvió para lanzar al estrellato a la actriz Sonia Braga.
A la lista bossa nova–salsa, contemplada en el mismo disco Fantasmas, se suma igualmente el tema “Disritmia”, canción de Martinho da Vila, incluida originalmente en el álbum de 1974 “Canta, canta minha gente”, que Colón grabó en 1981 con el título “Mi sueño”.
Vale la pena mencionar que en este abrazo con la bossa nova, Willie se inclinó por una temática netamente romántica que, para algunos críticos, no califica como salsa propiamente dicha y solo la catalogan como tal por el sello Willie Colón, figura indesmarcable de esta rítmica.
No obstante, antes de este ensayo con Fantasmas, Willie había tenido en 1977 sus primeros coqueteos con la bossa nova, acompañado nada menos que de la Guarachera de Cuba, la inmortal Celia Cruz.
Lo hizo con el tema “Usted abusó”, uno de los éxitos más sonados de la pareja, hasta ser considerado por muchos especialistas como un clásico del género.
“Usted abusó” es de la autoría de los brasileños Antonio Carlos y José Carlos Figueiredo, y fue incluido en el disco “Solo ellos pudieron hacer este álbum”, de Celia y Willie, grabado para el sello Vaya, filial del entonces poderoso conglomerado discográfico Fania.
Willie toca sus raíces boricuas
Aunque Willie Colón era neoyorquino, nacido, criado, educado y formado en las calles de la gran jungla urbana norteamericana, jamás abandonó ni olvidó sus raíces boricuas.
Por ello, cuando al lado de Héctor Lavoe ya había recorrido un importante trayecto de su carrera musical —que lo marcaba como un símbolo salsero— pensó en incorporar nuevas sonoridades a lo que él mismo y otras figuras venían haciendo en la salsa, que en ese momento vivía su máximo brillo.
Con ese propósito tocó a las puertas de la música campesina de Puerto Rico, la llamada música jíbara, fundamentada en el uso del cuatro, instrumento nacional de la isla.
No se fue por las ramas, convocó a sus filas a un versado de las cuerdas, el célebre y reconocido en el círculo del folclor puertorriqueño Yomo Toro (Víctor Guillermo Toro Vega).
La primera fusión con la cadencia jíbara se da en 1970 con el álbum “Asalto navideño”, que rápidamente se convirtió en todo un suceso musical y hoy es considerado un disco icónico de la temática navideña llevada a la salsa.
Combina trullas, aguinaldos y seis, pura y dura música campesina, sumada al rugido de la vibrante salsa de Nueva York, apalancada en los trombones del mismo Willie y la cadencia de dos jíbaros puros: Lavoe en el canto y Yomo Toro en las cuerdas.
Este disco contiene, entre otros temas, “Aires de Navidad”, “La Murga”, “Canto a Borinquen” y “Popurrí navideño”.
Fue tal el impacto que produjo este trabajo en el mercado discográfico que, en 1973, el sello Fania se vio precisado a publicar, con esta misma narrativa, el álbum “Asalto navideño volumen 2”.
De nuevo, Willie Colón, Héctor Lavoe y Yomo Toro se muestran como el glorioso tridente musical de la salsa de ese momento.
El disco incluyó temas como “Arbolito”, “Doña Santos”, “Pa’ los pueblos” y “Pescao”, entre otros, y logró alcanzar la misma notoriedad de su antecesor, hasta convertir ambos álbumes en clásicos que se desempolvan cada diciembre y en su antesala.
El gran cabezazo de Willie Colón fue, sin duda, la aparición de Yomo Toro con su cuatro en la escena musical salsera, algo que nadie había intentado antes.
Con el armonioso bossa nova brasileño y la animada rítmica jíbara puertorriqueña, Willie Colón selló dos aportes gigantescos al sostenimiento de la salsa como uno de los géneros representativos más importantes de la música afrocaribeña.





